SERVVS SERVORVM DEI
Ad Perpetuam Memoriam Dei
A la vista de las necesidades pastorales y con el fin de un crecimiento ordenado del rebaño de Cristo, DECRETAMOS la erección canónica de la Diócesis de Monte Carmelo, dotada de todos los derechos y obligaciones propias de una Iglesia particular. Su territorio, que hasta entonces pertenecía a la Arquidiócesis de Medellín, pasa ahora a integrar esta nueva Diócesis, conservando, sin embargo, el vínculo especial de comunión y dependencia, de modo que la Diócesis de Monte Carmelo permanecerá suburbicaria a la Arquidiócesis de Medellín, conforme a la disciplina de la Santa Iglesia.
Para el gobierno espiritual de esta nueva Diócesis, NOMBRAMOS como Obispo Diocesano al Eminentísimo Cardenal Esteban Román, quien, según la voluntad de Dios y el discernimiento de esta Sede Apostólica, se ha mostrado digno de tal ministerio; y DESIGNAMOS también como Obispo Coadjutor al Eminentísimo Señor Luis José Rueda Cardenal Aparicio, a fin de que, con espíritu de unidad y fidelidad, ambos colaboren en la dirección, santificación y enseñanza del pueblo que les es confiado, manteniendo siempre viva la comunión fraterna con esta Cátedra de Pedro.
Asimismo, DETERMINAMOS que todos los presbíteros, diáconos y seminaristas que, hasta la fecha, ejercen su ministerio o formación en el territorio ahora desmembrado de la Arquidiócesis de Medellín, queden plenamente incardinados en la recién erigida Diócesis de Monte Carmelo. Ordenamos que dichos clérigos y candidatos al sacerdocio sean recibidos con igual dignidad y solicitud pastoral por su nuevo Ordinario, conservando íntegros todos los derechos adquiridos y asumiendo, en adelante, las obligaciones propias de esta nueva Iglesia particular, para el bien espiritual del Pueblo de Dios que se les confía.
Invocamos, finalmente, la maternal intercesión de Nuestra Señora del Monte Carmelo, para que ella presente a su Hijo Jesucristo las súplicas de esta nueva Diócesis, obtenga abundantes gracias para sus fieles y conduzca a todos por el camino de la santidad, de la unidad y de la paz duradera. Que su protección acompañe cada paso de la comunidad y sostenga el ministerio de sus pastores.
Pontifex Maximvs
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